Columnas
PUENTE NEGRO || Donde la vida del peatón vale poco (o nada)
lunes, 8 de octubre de 2018 07:57:33 p. m.
PUENTE NEGRO || Donde la vida del peatón vale poco (o nada)
Casi nunca sabemos el nombre real de las personas infortunadas, su historia o las condiciones en las que perdieron su vida. Infelizmente, Culiacán se encuentra entre las primeras ciudades de México por el número de pérdidas humanas y de accidentes
Guillermo Bañuelos
 
Berenice (23) vino a Culiacán hace dos años para dar clases de danza a los pobres, pero nunca imaginó que su vida terminaría bajo las llantas de un vehículo el sábado pasado. 
La noche de ese día, uno de los miles de conductores  frenéticos que pululan por estas calles ocasionó la muerte de Berenice.  
Así, se apagó de golpe una luz brillante que iluminaba  fugazmente uno de los cruceros viales más peligrosos y una ciudad  convertida en zona de más sombras que luces en materia de seguridad vial.
Ocurrió en Culiacán, donde la vida de los peatones  vale poco y donde  las calles se tapizan de sueños destrozados.
Era bailarina profesional. Junto a ella quedó tendido sobre el concreto el cuerpo inanimado del también artista Omar Abit Lugo Espinoza (27), también bailarín, su compañero de sueños y proyectos.  
Berenice Bonilla y Omar pedían ayuda a los automovilistas en el crucero de Emiliano Zapata y Pascual Orozco. 
Necesitaban dinero para solventar los gastos de un viaje próximo, participar en un concurso de danza y cumplir el último de sus sueños.
Gracias a diversas notas periodistísticas conocimos esta vez la identidad, los rostros y parte de la historia de dos de las víctimas más recientes de estas armas inclementes  en que se convierten los autos cuando sus volantes y sus pedales quedan  bajo conductores poco respetuosos de la vida de otros.  
Los nombres de Berenice y Omar engruesan ahora una lista inmensa de niños, jóvenes y ancianos que han fallecido por atropellamiento o en percances viales en la ciudad. 
En casi el 100 por ciento de los casos que alimentan la estadística, se trata de personas de quienes conocimos a través de las secciones  policiacas apenas algunos datos generales:  la letra ‘N’ (infaltable) en lugar de su identidad, una aproximación a su edad,  la presencia frecuente de un auto “fantasma” o la fuga del supuesto responsable.  
Casi nunca sabemos el nombre real de las personas infortunadas, su historia o las condiciones en las que perdieron su vida.  
Infelizmente, Culiacán se encuentra  entre las primeras ciudades de México por el número de pérdidas humanas y de accidentes.  
En 2015, el Inegi publicó que en Culiacán murieron más niños por estas causas que en cualquier municipio del país.
La organización LA Network (Colombia) publicó  recientemente los resultados del primer estudio sobre Ciudades Fatales de América Latina, en el que Culiacán aparece en el lugar 51 de entre las 100 urbes con mayores riesgos de este tipo en las calles. Culiacán, con 8 muertes en estas circunstancias por cada 100 mil habitantes, aparece apenas debajo de Chihuahua, donde la incidencia llega a 8.4 por cada 100 mil personas.
Además de ubicarse en el norte, Chihuahua y Culiacán se empatan en el nivel de motorización alcanzado: Chihuahua con 454,773 vehículos motorizados en 2016 (PIMUS, IMPLAN Chihuahua) y Culiacán con aproximadamente 480,000 unidades registradas en 2017; en ambas ciudades circula un vehículo por menos de cada dos habitantes.
Ambas capitales, como la mayoría de las ciudades mexicanas,  fueron diseñadas para satisfacer las necesidades de los autos y de sus conductores. 
La consecuencia de ese modelo urbano es la segregación y discriminación de los peatones y ciclistas.
Otro resultado de pensar solamente en los autos es que no existen banquetas adecuadas o suficientes.  
La infraestructura es adversa a los peatones y los ciclistas. No se diga para los minusválidos.  Tampoco hay respeto hacia quienes caminamos.
Una costumbre terrible aquí, además,  es que al circular y tener enfrente a un peatón indefenso, en lugar de frenar, es común acelerar los motores,  lo que asemeja un juego macabro o demencial, aunque la mayoría de los conductores alertan a las víctimas potenciales con escandalosos  claxonazos.
 
LAS VÍCTIMAS TIENEN ROSTRO E HISTORIA
Berenice llegó a Culiacán para ser parte de la Compañía Antorchista de Danza In Xocitil Cuicatl, cuyo objeto era dar clases a los más necesitados.
El maestro Omar Abit Lugo Espinoza, de Los Mochis, formaba parte de la compañía de danza y viajaba por el país con la creencia de que el arte es fundamental para ayudar al cambio.
Súbitamente, el sábado pasado, todo acabó. Eran las 23:30 horas.
Según las crónicas, cuando Berenice y Omar pedían cooperación,  pasaron a exceso de velocidad dos vehículos sin respetar la luz roja del semáforo.
Una camioneta les pasó por un lado y, enseguida, un Nissan Sentra los atropelló.
Berenice quedó bajo el auto y el cuerpo de Omar a un costado suyo.
Las redes sociales se alimentan ahora de la indignación que produjo en la sociedad la pérdida de Berenice y Omar.
Mientras tanto, casi medio millón de autos circulan sin cesar y sin respetar los límites.
La tragedia es común y ocurre cuando la vida del peatón vale bien poco o nada.
Etiquetas:
NOTICIAS RELACIONADAS


Plana Mayor
El boicoteo al Congreso del Estado se presenta como una advertencia de que puede estallar la violencia en cualquier momento
28/11/2018
Reportaje Especial
El que se roben más de 20 carros en 3 días en la Chapule, no equivale a que se asesine a diario y se tiren cadáveres en San Isidro y Chulavista, pero hablan de graves problemas en común
25/07/2018