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Javier Valdez, en vida
miércoles, 17 de mayo de 2017 03:43:48 p. m.
Javier Valdez, en vida
Querido por todos, Javier Valdez se había convertido ya en parte del entorno

Elier Lizárraga

 

Culiacán, Sin.- Javier Valdez era un periodista como pocos, y como persona era también alguien muy singular.

 

Sinaloense cálido, amigo de todos, un bato a todo dar. ¿Quién no lo habría visto alguna vez en Los Portales o en el Bistromiró tomando café o platicando o simplemente haciendo una entrevista? Incluso a veces escribiendo, por muy concentrado y enfocado que estuviera, se sentía su buena vibra.

 

Le gustaba el whisky, Bon Jovi, en particular un disco en el que la banda interpreta versiones acústicas y orquestales de sus éxitos, y Joaquín Sabina. Le gustaban muchas cosas, y cuando hablaba de ellas se le notaba el gusto en la cara.

 

Javier, querido por todos, nunca negaba un saludo en la calle, y si él te saludaba y no te dabas cuenta, no perdía la ocasión para reclamarte por el descuido en el siguiente encuentro.

 

En los últimos años, acompañado siempre de su singular sombrero, Javier se había vuelto una especie de ser místico, como si formara ya parte del entorno diario del quehacer diario.

 

Uno podía caminar por las calles del centro, sentarse en algún café o bar y en algún momento Javier aparecía a la vista. Ya fuera tomando café o hablando con alguien, él estaba ahí.

 

Si iba en su carro y pasaba cerca de uno en la calle, bajaba el cristal y gritaba “adiós, culero”, solo para divertirse y saludar.

 

Si entre los periodistas existía alguien que te brinda apoyo incondicional, te anima cuando la moral está baja y se pone a tu disposición para cualquier cosa que necesites, ahí estaba.

 

Si te encontrabas en algún problema, si necesitabas habar con alguien o a veces hasta necesitabas algo de dinero para salir de algún apuro, ese era Javier Valdez.

 

Griselda Triana, quien fuera su esposa, dijo que Javier era la persona más imperfecta del mundo, pero tenía un gran corazón. “Era capaz de quitarse el pan de la boca para dárselo a alguien más necesitado”.

 

Y en su oficio no era diferente. Siempre estaba dispuesto a brindar ayuda sin importar a quien, aunque para algunos fueran solo palabras, para otros esas palabras eran de ánimo, de esperanza y de consuelo.

 

Seguramente cada periodista que escriba sobre Javier Valdez tendrá algo diferente qué decir de Javier Valdez. Y seguramente serán raros los casos en los que alguien pueda decir algo negativo.

 

Ayer, las páginas de los periódicos y las pantallas de los portales hablaron del artero crimen contra Javier Valdez y las protestas para exigir justicia.

 

Muchos, en solidaridad con Ríodoce, nos cubrimos de luto. Nos faltó tiempo para escribir todo lo que hay que escribir sobre Javier Valdez. Todos estábamos dolidos por su muerte, todos lloramos por su pérdida, y entre tanto dolor se no olvidó recordarlo como era en vida.

 

Por eso este pequeño homenaje a Javier. Ahora eres uno con el mundo.

 

Hasta pronto, bato.

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