Reportaje Especial
Culiacán: La Meca del combustible robado
jueves, 16 de noviembre de 2017 11:54:56 a. m.
Culiacán: La Meca del combustible robado
El negocio de la venta de combustible robado deja ganancias millonarias a la delincuencia organizada

Elier Lizárraga

 

Cuiacán, Sin.- Es como cuando se aplicó la Ley Volstad en Estados Unidos. La prohibición de la venta y consumo de alcohol entre la sociedad propició la venta del mismo de manera ilegal en el mercado negro y la corrupción. Y aunque no se trata de una prohibición, la escalada de precios en la gasolina ha convertido a Culiacán en la meca de la venta de gasolina robada.

 

El oleoducto de Pemex que atraviesa por la zona norte del municipio ha convertido ese sector en un oasis para la delincuencia organizada: tienen los recursos, conocen el terreno mejor que la Policía Federal y, el factor más importante, la población cada vez más consume más combustible obtenido de manera ilegal.

 

Ya no es raro escuchar en una plática casual que alguien compra gasolina “del ducto” con sus “amigos”, que no es otra cosa que un proveedor asociado con los responsables del robo masivo en todo el municipio.

 

“Yo tengo un amigo que me vende. Y le compro porque me la vende a la mitad de lo que cuesta ‘la roja’ en la gasolinera y a mi carro no le ha pasado nada. La verdad es que ya está muy cara la gasolina”, dijo un conductor de Culiacán entrevistado por Primiera Plana Portal.

 

El asunto es mucho más común de lo que uno creería. Según la revelación de este conductor, de quien se omite el nombre por temor a represalias, choferes de Uber, taxistas, vehículos del ayuntamiento y algunos negocios prefieren la gasolina extraída del ducto aunque sea más peligrosa con tal de ahorrarse unos pesos por cada litro. Al demonio con la reforma energética.

 

“Muchos sabemos quién vende y dónde. Tenemos el contacto, nos ponemos de acuerdo con él y nos vemos en algún lugar, nos venden la gasolina y nos vamos. Se hace rápido y lejos de donde te puedan ver”, dice el chofer.

 

La transacción es casi como si tratara de vender droga: se necesita un buen contacto, un proveedor y un lugar para hacer el negocio.

 

Y cada día que pasa, son más los adictos a este combustible más barato, aunque los daños en lso vehículos pueden ser irreversibles.

 

 

Siempre ha estado ahí

 

Por supuesto, el robo de combustible no es algo nuevo y menos en Sinaloa. En el centro del país este año surgieron los huachicoleros.

 

El huachicol es una bebida alcóholica adulterada, pero el término se hizo popular cuando se aplicó también al combustible robado o adulterado y, a quien se dedica a su venta, se le denomina huachicolero. El término se usaba primero en los estados del centro y el sur de México, pero ante la explosión del negocio del robo de gasolina el término se popularizo y, ahora cualquier persona que se dedique a ese negocio, es un huachicolero sin importar en qué lugar del país opere.

 

En Sinaloa, el robo de gasolina de manera sistemática empezó prácticamente a la par con la guerra contra la delincuencia organizada. Dicha “guerra”, lejos de frenar la venta de drogas y la ola de violencia y crimen, pareció propiciarla.

 

En 2011, Sinaloa era ya el estado donde se registraba el mayor número de denuncias por robo de combustible y en 2014 era ya un negocio multimillonario. No era raro escuchar que en fulana colonia, en la casa de cierto sujeto, hubo una explosión porque las condiciones en las que guardaban el combustible robado no eran las adecuadas.

 

El día de hoy, es ya un gran sector de la población el que sabe dónde se puede comprar gasolina de forma ilegal.

 

 

El mejor negocio

 

El paso del oleoducto por la zona norte de la capital sinaloense, la constante subida en los precios del combustible y la presencia de grupos armados en la zona han propiciado todas las condiciones para que surja un gran negocio.

 

Si bien antes la delincuencia organizada utilizaba el combustible para su propio consumo y tenía algunos lugares bien establecidos para su venta a la población, hoy en día la venta que ha resultado más rentable es vendérsela a quienes quieran ahorrarse un buen dinero.

 

Y aunque los esfuerzos de las corporaciones federales es férreo en contra de los huachicoleros locales, el negocio parece ir viendo en popa.

 

Se ha vuelto frecuente leer en las noticias que, en la zona de La Higuerita, Culiacancito, en El Limón de los Ramos, se quemó un vehículo que transportaba gasolina un día y se aseguraron miles de litros que estaban bien resguardados al siguiente. Pero también es más y más frecuente que entre los conductores empiecen a pasar la ubicación de ciertos vendedores ilegales.

 

Aunque se dan batallas todos los días, es evidente quién gana la guerra del combustible robado.

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