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'La Fanny, el primer travesti que caminó las calles de Culiacán
martes, 11 de junio de 2019 04:55:14 p. m.
'La Fanny, el primer travesti que caminó las calles de Culiacán
Todo un personaje que deambuló la ciudad de los años 70s a los 90s, vestido de mujer con pantalones entalladísimos, blusitas de amplio escote, zapatillas de tacón de puntas agudísimas, con un bolso de mano y, por supuesto, en la mano su inseparable chemo

Culiacán, Sinaloa.- Juan Manuel Navarrete Salcedo, “La Fanny”. Este personaje lumpen, transgénero y adicto al cemento de los años 70s a los 90s me tocó verlo muchísimas veces en el centro, principalmente en torno al mercado, aunque su deambular cotidiano era la Plazuela Rosales y el Edificio Central de la UAS, en donde por cierto era común escucharlo gritar a todo pulmón: “¡Rateros!”, “¡Huevones!”, “¡Pónganse a trabajar!”, fuera de eso era totalmente inofensivo.

En la foto tomada de un video que subió a youtube nuestro amigo Jorge Rojas, lo vemos ya en su última etapa, en una recaída por ahí en el 2005, pero de joven, uta que andan haciendo fue todo un personaje cotidiano y pintoresco en el centro de Culichi.


Lo más pintoresco de la Fanny, llegando incluso a lo espectacular, era su look, simón que sí, pues además de ir vestido de mujer usando pantalones femeninos entalladísimos muy acampanados y blusitas de amplio escote, y a veces llevaba sólo un brassier, pero nada que ayudara a sugerir pechos caminaba perfectamente con zapatillas de tacón de puntas agudísimas, siempre cargaba un bolso de mano con un brazo doblado y, por supuesto en la otra mano llevaba su inseparable chemo.


Aunque siempre andaba lleno de manchas de mugre le encantaba maquillarse. Siempre traía el cabello desaliñado y vagamente teñido de rubio, los ojos, muy maquillados, simón, con el rímel corrido; la boca mal pintada de color rojo fuego; la nariz, también roja y un tanto inflamada.


La Fanny era un blanco indiscutible para agarrar cura de los estudiantes de la Prepa Central, a quienes continuamente se les acercaba para pedirles dinero y ofrecerles favores sexuales. Era común que estos corrillos la expulsaran entre risotadas, y ella gritara frustrada con voz de falsete exagerado: “¡Ya mejor métanme la v...ga!”.


A principios de 1990 hubo un cuate de nombre Gerardo Aceves que lo vio tirado en la banqueta en pleno mediodía dando un espectáculo deprimente y se condolió de ella, curiosamente después se supo que a la Fanny en esos días la habían revisado unos doctores y le habían dicho que dado al tren de vida que llevaba ya no le quedaba mucho tiempo, solo una semana, ocho días como máximo, bueno pues fue en ese justo momentos que ese cuate la vio y se propuso rescatarla y sí, de pronto desapareció la Fanny del escenario del centro y la plazuela, la sorpresa fue mucha porque pues la raza estaba acostumbrada a verla, algunos pensaron que se había muerto pero pronto se supo del bondadoso mecenas y fueron muchos los aplausos y parabienes que se les brindaron a ambos.


Meses después, cuando la Fanny volvió a la luz pública, estaba totalmente cambiada, ya no era la Fanny, ahora había recuperado su verdadero nombre: Juan Manuel Navarrete Salcedo. Ya vestía y lucía correctamente y creo que hasta trabajaba, aparecía poco dos o tres veces al año, y siempre limpio y aseado ante el desencanto de quienes nostálgicos recordaban a la vieja Fanny que se lucía con su desparpajo y sus bailes públicos en cuanto sitios que se escuchara música, porque ese era otra de sus características, le encantaba bailar afuera de cualquier local que saliera música, ya fuera una fonda o una tienda, ahí estaba La Fanny baile y baile con gusto, sin descanso, llamando a los transeúntes a divertirse, invitándolos a que se unieran con ella al baile, cosa que nadie hacía.

Un día me contaron la trágica vida de La Fanny en su niñez y de cómo llegó a hacerse drogadicto, y en verdad me gusta más lo que conocí de ella que la historia negra que me contaron, la cual no cuenta con fuentes fidedignas, aunque el amigo que me lo contó aseguró que fue ella misma quien en un momento de lucidez o de locura se lo contó.


Total, que la Fanny estuvo sobria por varios años, bajo el amparo de su mecenas, pero pues él también tenía y tiene vida, así que un día por cuestiones de trabajo Aceves tuvo que salir de Culiacán y ya fuera de su amparo, la Fanny recayó y pos ni modo, de nuevo se le vio no con su antiguo look pero sí con su clásica bolsa de chamo.


En sus últimos años de vida, no anduvo por la plaza Rosales, se mantuvo ahí afuera de una tienda de discos, que estaba por la Juan Carrasco, casi esquina con Benito Juárez, se la pasaba baile y baile al ritmo de la música que le pusieran, recibiendo las monedas de la gente, hasta que por fin falleció en el año 2005.

(Tomado de la cuenta de Mario Alvarado, en el Grupo Sinaloa de facebook).

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